domingo, 3 de diciembre de 2017

6. LOS ORÍGENES DEL CINE EN OTROS PAÍSES


Hemos hablado del cine en Estados Unidos, pero no podemos olvidar que el cine nació en Europa, con la sesión de imágenes en movimiento que los Lumiére dan en el Gran Café de París, en 1895.

Aquí, en Europa los cineastas se centraron en usar el cine como arte, por ello dio pie a películas surrealistas y técnicas experimentales y vanguardistas que son un poco lentas y aburridas para verlas.


Los americanos hicieron películas sencillas que tuviesen muchos espectadores y fuesen buen negocio. 

Veamos algunos casos de cada país. 

Cine soviético

De la primera generación de directores soviéticos destacan Eisenstein (autor de El Acorazado PotemkinOctubre) y Vertov, quien se dedica sobre todo al cine documental propagandístico, siendo un modelo para posteriores documentalistas europeos y norteamericanos.

Expresionismo alemán

Las películas del Expresionismo tienen un marcado tono metafísico, reivindicando claramente lo gótico y lo romántico.

Muchos de estos directores, como Fritz Lang, B. Wilder, o F. Zinnemann acaban en Hollywood haciendo cine negro, al que incorporan una herencia cultural propia muy concreta. 

Una de las películas más características de esta tendencia fue El Gabinete del Doctor Caligari (1919) de R. Wienne.

El cine europeo a partir de los años 40

La Nouvelle vague francesa

En 1958 irrumpen los directores de la llamada Nouvelle vague. François Truffaut (Los cuatrocientos golpes, 1959; Fahrenheit 451, 1966). Jean-Luc Godard (Al final de la escapada, 1959), Claude Chabrol, Louis Malle, Eric Rohmer, Alain Resnais (Hiroshima, mon ameur, 1959)… son algunos de los nombres más célebres. 

Neorrealismo italiano

A finales de la década de 1940, en Italia, el cine experimentó un renacimiento. Con la aparición del Neorrealismo el cine italiano logró captar la atención mundial y dio a conocer al gran público a varios de los principales directores italianos.
Visconti, autor de obras como Rocco y sus hermanos, partía de unos planteamientos más estéticos introduciendo un aliento poético en la realidad.


En la década de los cincuenta la tradición neorrealista siguió conservándose en autores como Pier Paolo Pasolini con El evangelio según San Mateo (1964) y Federico Fellini, con La dolce vita (1960) u Ocho y medio (1963).


Ya en los años setenta el cine italiano de Bernardo Bertolucci, autor Novecento (1976). Y la evolución de los viejos cineastas con Visconti en Muerte en Venecia (1971); Fellini con Roma (1972) y Amarcord (1973).

El cine británico. El Free cinema

Dada la proximidad cultura e idiomática de Gran Bretaña con Hollywood, éste fue el país europeo que más dejó sentir la influencia del gigante americano en su cinematografía. El trasvase de actores, directores y guionistas fue constante.
 
Actores británicos e irlandeses, como Julie Christie, Albert Finney, Glenda Jackson, Richard Harris, Peter O'Toole, Alec Guinness o Vanessa Redgrave se hicieron muy populares.